Hace algún tiempo
me regalaron el libro “el poder de la kabbalah” en sus páginas encontré muchas
anécdotas, filosofías y formas de ver las vida, que no siempre son las que uno
piensa o incluso, nunca se parecen a como estamos acostumbrado a verla, y
únicamente cuando pasan algunos acontecimientos parecidos o similares a los
descritos en el libro, comenzamos a entender los múltiples colores y las
diferentes interpretaciones que podemos darle a nuestro entornos.
Luego de nuestras
elecciones presidenciales el pasado 07 de Octubre en Venezuela, donde
comprobamos una vez mas lo dividido que esta nuestro país, quise entender de
qué manera se podía recuperar nuevamente el optimismo, para seguir enfrentando
los constantes cambios y, mantenernos en la búsqueda de esa permanente meta que
los emprendedores queremos alcanzar a diario.
Aquel día mientras
esperaba mi vuelo de regreso a casa, me senté en el cafetín del aeropuerto para
volver a leer algunos capítulos del libro, hasta que me encontré uno en
particular, que me atrapó en la coincidencia de mis pensamientos, y el rostro
de la mayoría de las personas que tenía en mi entorno, por lo cual quise compartir enseguida con quienes se
atreven a visitar este blog.
Habla de la
felicidad y esa Luz que yo prefiero llamar “FE”, de nuestros pensamientos y la
habilidad que tengamos para mantenernos conectados con la realización de
nuestras metas, visualizando la manera más fácil de llegar y el desarrollo de
habilidades y destrezas para mantenernos aferrados a la idea de lograr nuestros
ideales, sin sacrificar nuestra felicidad.
Luz es una palabra
codificada, una metáfora para expresar el amplio espectro de la realización que
los seres humanos anhelan. Cuando un rayo de luz alcanza una gota de agua en
una lluvia con sol, la luz se refracta en los colores del arcoíris. Piensa en
esta imagen. Igual que un solo rayo de luz incluye todos los colores del
espectro, la luz contiene todos los “colores” de la alegría y la plenitud que
las personas buscan en su vida.
La razón por la que
nos sentimos infelices y ansiosos es porque nuestros deseos no son satisfechos
de forma constante
Así empezó mi
lectura…
Si tenemos alegría
en un área de nuestra vida durante cinco años, puede que nos sintamos
afortunados pero esto también significa que había suficiente luz en el
“depósito” para que durara cinco años, luego podríamos quedarnos “sin luz” o
desconectarnos durante los próximos cinco años, lo cual nos hace infelices, lo
cual me hace pensar que mientras más luz tengamos en nuestras vidas, más tiempo
permanecerán satisfechos nuestros deseos y más felices seremos.
También tenemos un
miedo persistente y arraigado a que nuestra felicidad se acabe algún día.
Cuando nos encontramos en un estado extraño de satisfacción y serenidad tenemos
una tendencia negativa, a creer que es demasiado bueno para ser verdad. Nos
preocupamos demasiado por el mañana. Y el momento en que esas dudas se cuelan
en nosotros, perdemos nuestra conexión con la luz. Por lo tanto, la luz también
se define como la paz mental que resulta de saber que mañana la felicidad
quizás seguirá estando con nosotros, Cuando estamos conectados con la luz, no
tenemos miedo, ni ansiedad, ni inseguridad acerca del camino.
El deseo máximo
A la luz de lo anteriormente
escrito (juego de palabras intencional) entendemos que el deseo máximo de un
ser humano es la luz. Es mas. La luz que buscamos está en todas partes. Es la
sustancia más común en nuestro universo. Llena el cosmos y satura nuestra
realidad. La Luz es infinita, ilimitada y siempre está dispuesta a
satisfacernos. Lo cual nos lleva a una pregunta obvia:
Si las personas son la esencia del deseo y lo que deseamos es luz, dado que el universo está inundado de luz entonces, ¿Que se interpone en el camino hacia nuestra felicidad eterna?
Espero que quienes
llegaron al final de la lectura hayan entendido que la felicidad y como
alcanzar nuestras metas depende únicamente de nosotros, la FE que tengamos en
nuestros actos y el empeño que pongamos a diario por lograrlos.
@zorbash