octubre 09, 2014

Doble moral

Si bien es cierto que este blog es para hablar de Turismo, en esta ocasión escribo sobre una de las tantas cosas que alejan o afectan la actividad turística de un país...

Recientemente me tocó vivir de cerca un escenario que todos los días escuchamos, vemos en las noticias o nos enteramos por algún conocido, una realidad país que no reconoce preferencias políticas, no identifica estatus social, no mide las conductas, las preferencias o los títulos universitarios y mucho menos las edades. Lamentablemente me refiero a la “escasez” o desabastecimiento de productos para la salud y la alimentación,  Escenario que todos los Venezolanos hemos comenzado a enfrentar en un país que lucha constantemente para mantener sus vitrinas y centros de abastecimiento en los niveles mínimos apropiados para dar servicio.

Buscando una medicina me toco hacer un viacrucis por diferentes farmacias y automercados de la ciudad, donde tuve la oportunidad de ver, escuchar y presenciar, diferentes anécdotas de los escenarios y “negocios” que se llevan a cabo en torno a la necesidad de quienes acuden en busca de un producto regulado, o escaso en el mercado.

La primera impresión o sorpresa te la llevas cuando llegas al lugar y entiendes que debes hacer una cola enorme, para entrar al establecimiento, la segunda cola para solicitar el producto y una tercera cola para cancelarlo, cuando tienes la suerte de conseguirlo. (Este proceso puede durar entre una y cuatro horas).

Otro escenario fue ver a todas las personas que hacían cola, gritando improperios contra un militar uniformado queriendo entrar al establecimiento sin hacer la cola. (Obviamente el militar hablo con la policía a cargo del lugar y entro al sitio.) No pude quedarme para esperar que saliera el uniformado y comprobar su compra.

Un tercer escenario son los “buhoneros” que intentan venderte cupos, o puestos en la cola para que llegues más rápido al mostrador, lo más cruel y dantesco de esta opción es que ponen el precio, dependiendo del producto que estés intentando comprar.

Otra modalidad es “llamar a un amigo” que supuestamente trabaja dentro del establecimiento y ponerlo en contacto contigo para que te verifique si tienen el producto en existencia y luego ofrecértelo por un precio mucho mayor al que aparece marcado, con el beneficio de no hacer la cola.

Una realidad igual de triste es ver como los uniformados salen del local con enormes bolsas y las cargan en las patrullas, desconociendo quienes hacen la cola, cual es el destino de esos productos y que precio pagaron por ellos.

Todas estas iniciativas desarrolladas en su mayoría por personas desempleadas, tienen como objetivo, más allá de brindar un servicio o solucionar una necesidad, el aprovechamiento de quien por trabajo o por el cuidado de un enfermo no puede acudir o perder tiempo en largas colas.

Lamentablemente en mi caso menciono las que pude observar en apenas un día, donde tuve el infortunio de recorrer más de 14 farmacias buscando un medicamento. Seguramente detrás de todos estos casos habrá miles de familias y otro centenar de historias, donde los protagonistas siempre serán unos vagabundos que se aprovechan del más necesitado.

Cada uno de estos ejemplos me llevaron una vez más a la lectura y la reflexión obligada, de saber cuánto estamos haciendo para que nuestro país sea diferente y nuestra gente aprenda a vivir de igual a igual, dando cada día lo mejor de sí, apostando al logro de sus metas personales, y conquistando triunfos en colectivo, para hacer de Venezuela un país en positivo.





El texto a continuación me llegó sin firma y estoy seguro que no fue escrito en Venezuela, aunque lamentablemente se parece mucho a nuestra realidad,


Doble moral

“Esta es una sociedad en la que la gente quiere dos policías, uno que ponga el orden y otro que le dé chance; quiere dos políticos, uno que sea serio y otro que le otorgue beneficios, quiere dos códigos de ética, que mi mujer sea casta y pura, pero la del vecino sea flexible; quiere dos códigos migratorios, uno que me permita mano de obra barata y otro que eche de aquí a toda esa gente. Es difícil, pero la gente quiere cumplir con la ley, quiere mejora salarial, quiere empleo, pero no quiere trabajo. ¿Entonces?”


Bien decía Bertrand Russell, Premio Nobel de Literatura (1870 – 1970).



“La humanidad entera sufre una doble vida: Una con la moral que predica y no practica y otra con la moral que practica y no predica.”


Hugo Santos, se define como un publicista dedicado a la hotelería, actualmente escribiendo para su blog acerca de la industria hotelera, el marketing, y el manejo de las redes sociales. Permanentemente activo y enfrentando a diario el contacto con los clientes, como su principal fuente de inspiración, mientras logra publicar su próximo libro "Ensayo de Marketing Turístico en 70 pag.´s"
Este articulo y cualquier otro publicado en mi blog puede ser reproducido y utilizado como referencia, siempre y cuando se mencione la fuente.