enero 23, 2015

Viacrucis de un viajero Venezolano


El primer título o frase que me vino a la mente, cuando pensé escribir el articulo fue, “Viacrucis de un viajero venezolano” fue algo así como la idea de escribir paso a paso cada una de las situaciones que padece cualquier mortal o ciudadano de a pie, con pasaporte venezolano.

En un país donde abundan las riquezas naturales y cada rincón cuenta con la magia del clima tropical, se ofrecen muy pocas o casi ninguna facilidad para salir a conocer otras fronteras y disfrutar en familia lo que conocemos como VACACIONES.



Aeropuerto Internacional de Maiquetia - Simón Bolívar



El primer paso o la primera estación de nuestro viacrucis es muy parecida a la de cualquier otro ciudadano que decida disfrutar vacaciones en cualquier país del mundo, todo comienza con reunir el dinero, conseguir hospedaje de calidad a buen precio, encontrar un pasaje económico al destino seleccionado y por ultimo hacer las reservaciones, hasta este punto cualquier viajero o turista, recorre el mismo camino.  La verdadera odisea o nuestra diferencia como venezolanos comienza cuando intentamos utilizar nuestro dinero para comprar divisas, o utilizar nuestras tarjetas de crédito para hacer las reservaciones (hotel, carro, compras, excursiones, etc.). Es allí donde enfrentamos el primer obstáculo llamado Control de Cambio, lo que quiere decir que no podemos utilizar nuestro dinero, para comprar moneda extranjera, sin antes pedir permiso y solicitar una autorización del gobierno utilizando como intermediario las entidades bancarias.

Nuestro segunda estación, En este paso es donde encontramos mayor afinidad con el titulo, y es precisamente cuando empezamos a cargar la cruz, en una operación tan sencilla como acudir al banco donde tenemos guardados nuestro dinero o ahorros, para llevar una carpeta (y no precisamente una cruz) que se traduce en un complicado proceso de elaboración, con detallada lista de requisitos y ensamblaje previo, utilizando como herramienta una página o portal web oficial del estado venezolano, donde entrar y llenar las planillas no es fácil, completar los formularios pueden quitarte horas o incluso días enteros, antes de poder llevarlas a la entidad bancaria para que te la reciban en un plazo establecido (ni antes, ni después, del señalado) pero con seguridad luego de cumplir con todos los procedimientos y exigencias que derivan de una ley para evitar el consumo inapropiado de la codiciada divisa.

La tercera estación, consiste precisamente en solicitar la cita en el banco de tu preferencia, donde puedas manejar tu cuenta, o donde tengas una tarjeta de crédito que te permita al menos depositar el dinero que supuestamente entregaran, previa autorización y revisión de cada uno de los documentos entregados. Esta cita puede tardar días o semanas antes de que seas llamado a entregar la carpeta elaborada, con los requisitos exigidos (pasaje, pasaporte, declaraciones, itinerario del vuelo, etc.) Con el riesgo de que seas devuelto por algún error u omisión del complicado proceso exigido, además de recibir la notificación que no fue aprobado el dinero o peor aún, que llegue el día de tu esperado vuelo y el banco no haya recibido la remesa, para entregarte el dinero efectivo. En ese momento recuerdas el pasaje bíblico, cuando Jesús cae por primera vez. Gracias a las ganas de viajar y el entusiasmo por disfrutar tus vacaciones, sigues adelante.

La cuarta estación representa “la estocada” un fuerte golpe o prueba final de tus conocimientos administrativos, donde tendrás que poner en práctica todo lo aprendido con el fin de optimizar y sacarle provecho a la estúpida cantidad de dinero otorgado para disfrutar las vacaciones con las que soñaste, durante los últimos doce meses, apenas setecientos dolares (US $700) por persona. Con esta cantidad tendrás que pagar comida, hotel, ropa, distracciones, y cualquier otro souvenirs, de tu viaje en familia. Insólitamente, en el caso de una familia promedio de dos adultos y dos niños, los gastos equivalen a menos de US$ 50 diarios por persona. Tomando en cuenta o descontando únicamente el pago del hotel, durante una semana. En esta estación por pura semejanza o mensaje divino, es cuando recordamos con mucha frecuencia a la madre de todos quienes inventaron y sostienen un absurdo control cambiario, que únicamente beneficia a quienes están en el gobierno o cercanos al poder.

La quinta y última estación o salida del país, es el momento donde debes prepararte para enfrentar un incomodo proceso migratorio, una larga cola donde estas expuesto a incomodas revisiones de tus pertenencias, pagos de impuestos y declaraciones improvisadas, donde alguien cualquiera, sin uniforme o con algún distintivo identificado con el color del gobierno, te interrogara acerca de tu destino, tu equipaje, las personas que te acompañan, el destino que elegiste, la fecha de tu regreso y otras preguntas que te harán de forma tan improvisada y desordenada, que cuando felizmente logres subir al avión y sientas que este alza su vuelo, rumbo al anhelado destino, darás un fuerte suspiro mirando por la ventana, pensando si realmente tantos obstáculos tienen la intención de entorpecer tus vacaciones o simplemente provocarte para que no regreses a la tierra que desde que naciste aprendiste a llamarla PATRIA.


@zorbash

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