junio 27, 2014

El Matador de Dragones

En estos días cuando recordamos que los pequeños “detalles” siempre marcan la diferencia, es importante recordar que cualquier compañía por pequeña que sea, está conformada por su capital humano, como recurso más valioso, y el camino más corto, que cualquier empresa debe recorrer para posicionarse como una marca consolidada de valores diferentes a los de su competencia, es precisamente el de la motivación y el entrenamiento constante de su personal.

Aunque siempre existan competencias y rivalidades internas, entre los diferentes departamentos, toda empresa destinada al éxito debe aprender a conquistar esas pequeñas diferencias y dar la cara frente a sus clientes y consumidores para poder sobresalir brindando los más altos estándares de calidad y servicio.




Partiendo del anterior escenario quiero compartir con ustedes una interesante historia  contada por  Zhuangzim célebre autor chino, quien narra las aventuras de Zhu Pingman, mientras aprendía el arte de matar dragones.

Narra la historia que el maestro lo entrenó durante diez años seguidos, hasta que consiguió adquirir perfectamente la técnica más sofisticada para matar dragones.

Desde entonces, Zhu Pingman pasó el resto de su vida buscando dragones con la intención de mostrar a todo el mundo su habilidad, solo que, para su gran decepción, jamás encontró uno.

Es así como el autor de la obra comenta: “Todos nosotros nos preparamos para matar dragones y acabamos siendo devorados por las hormigas de los detalles, a las que nunca prestamos atención".



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